miércoles, abril 19, 2006

Trilogía de una Semana Santa (que no tuvo nada de santa) Parte III

Yo siempre he tenido una cierta inclinación por el hedonismo. Pero también siempre he sido bastante responsable. Disciplinada no, pero sí que me ponía algunos límites para no acabar como Mickey Rourke en Barfly o como Jennifer Connelly en Requiem for a dream. Uno acaba acostumbrándose a sus reglitas y al final convive con ellas sin mucho esfuerzo. No sé. Tener relaciones estables me ayuda a no caer en la promiscuidad generalizada. Y evita que yo sufra con pasiones arrebatadoras en cortos períodos de tiempo. También suelo tener algún cuidado con lo que como. Mi madre es vegetariana y practica yoga. Me enseñó que para cuidar del espíritu es importante tratar bien al cuerpo. Intento también creer que Dios existe y que no deja de existir toda vez que pasa alguna putada en mi vida. Pero en esta Semana Santa (que no tuvo nada de santa), reinó la permisividad. Por más que esté bien habituarse a una cierta rutina, salir de ella es una fuente de gozo inocente y sin fin. No practiqué ejercicio alguno, no moví el culo ni para ir a la esquina. Comí todo lo que me apeteció, lo que incluye un montón de galletas Oreo bañadas en chocolate blanco, Coca-Cola light y castañas. Cuando la memoria gritaba en mis oídos para que yo trabajara en ella, me hacía la sorda y me ponía a leer un montón de poemas de Manuel Bandeira. Durante toda una tarde, disfruté de cada versillo. Era como una cría sinvergüenza, mostrando la lengua y burlándome de los trabajos –que por supuesto en seguida se tomaron su venganza. Estos placeres tan pueriles me permitieron aguantar con más ligereza un período de claustro casi insoportable. Por esto digo que mi Semana Santa no tuvo nada de santa. Bueno, los demás motivos me abstengo de contarlos. Mejor así.

4 Comments:

Blogger Pablo said...

¡¡¡Eso es autocensura!!! o caigas en ello. Explica todos los motivos de la semana no santa.

3:45 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Está muy bien lo de ponerse reglas, sobretodo para no cumplirlas. Olvida lo de Dios...y por cierto, si algún día decides, ya sabes, lo de la promiscuidad (ejem)...pues eso, que aquí estamos para todo reina.
Pd. Intento pener tu link en mi blog pero no me sale, yo es que estoy peleado con la informática, pero seguro que lo lograré.

10:25 p. m.  
Blogger Nun says said...

Varelone, que buenos consejos me das. Creo que deberías pedirle al Pater un empleo en su parroquia. Me da mucha pena que vayas a perder todos los momentos de lujuria que estamos a punto de vivir. Lo del link, luego lo hacemos.

1:59 p. m.  
Blogger Hölderlin said...

Varelone, muy bueno lo de "pener tu link en mi blog"... ¿en qué estarías pensando? Y no te quiero contar la frase si la lee alguien que no sabe idiomas.

6:39 p. m.  

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